Hay una extrema belleza en el hecho de que existan personas cuya tarea fue, es y será hacer Arte para hacernos soñar, despertando áreas de nuestra mente y corazón que, a veces, ni sabíamos que existían, y dando un toque especial e irremplazable a nuestras vidas. Creaciones que alimentan y expanden lo que llamamos Cultura, que no es sino nuestra identidad colectiva.
Esos momentos únicos que experimentamos a través de la pintura, arquitectura, música, diseño, literatura, teatro, danza… es la clase de alimento para el alma que queremos aportar al mundo.